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NM

martes, 28 de julio de 2009

Entre sueños y despertares...



Entre los sueños que recorren mi cabeza de un lado para otro en las noches de desvelo no logro recordar cuales aparecen despierta y cuales estando dormida. La inconciencia me asusta y la conciencia me incomoda.

Quisiera citar la epopeya de Gilgamesh. En uno de tantos recorridos del heróe un inmortal para probarle Gilgamesh su propia debilidad, le reta a que trate de no dormir durante seis días y siete noches. Gilgamesh cierra levemente los ojos y se duerme. El Inmortal dice a su mujer: “Mira a este hombre que quiere vivir eternamente y que no es capaz ni siquiera de liberarse del sueño. Cuando se despierte, va a negar que se ha dormido porque todos los hombres son mentirosos. Tú le proporcionarás la prueba de lo contrario. Cada día fabrica un pan y ponlo al lado suyo”. Al séptimo día, el Inmortal despierta a Gilgamesh. Este dice furioso: “¡Cómo, apenas entrecierro los ojos un momento y ya me empujas para despertarme!”. Pero cuando le muestran los panes, el primero más podrido que los recién fabricados, Gilgamesh se da cuenta que ha dormido seis días y siete noches...
Este mentirse a sí mismo lo describe magistralmente Dostoyewski en “Crimen y Castigo”. Un preso condenado a muerte, quiere dormir toda su última noche. Se despierta un minuto. En ese minuto se despierta también un perro que ladra un minuto. Ambos se duermen.
Horas más tarde pasa lo mismo: El preso se despierta un minuto al mismo tiempo que el perro ladra un minuto. Al amanecer sucede lo mismo por tercera vez. El preso se despierta en la mañana diciendo que no pudo dormir porque toda la noche ladró un perro.

A juzgar por los textos mesopotámicos, la más antigua preocupación de los hombres es “despertar totalmente”. Todas las doctrinas esotéricas subrayan esta “maña” del hombre que le hace unir sus pequeños estados de conciencia, como el prisionero de Dostoyewski, y olvidar que entre ellos hay grandes lagunas de sueño.

La totalidad del Budismo Zen está basada en este despertar o iluminación llamada “Satori”. “No hay Zen sin Satori que es el alfa y el omega del Budismo Zen. El Zen desprovisto de Satori es como un sol sin luz ni calor... El satori puede ser definido como una mirada intuitiva en la naturaleza de las cosas en contraste con la comprensión lógica o analítica. Prácticamente significa el descubrimiento de un mundo nuevo, desapercibido hasta ahora a causa de la confusión de un espíritu formado en el dualismo. Al alcanzar el satori, todo lo que nos rodea es visto bajo un ángulo de percepción hasta ahora desconocido. Para los que obtienen el satori, el mundo cambia...

Estoy en busca del Satori y quiero estar bien despierta para hallarlo.

2 comentarios:

Victoria dijo...

Pienso yo que todos estamos siempre buscando, DESPERTAR es un anhelo de todos porque quisieramos estan consientes de todo lo que nos pasa y listos para recibir lo que venga. Pero sabes que? a veces pienso que estamos mas despiertos cuando nos dejamos llevar por momentos y vivimos lo que esta sucediendonos en ese instante, como por ejemplo hoy, que tuvimos la oportunidad de comer tranquilamente y disfrutar unos de otros compartiendo el pan y el vino.

Asi debe ser siempre, estar consientes y despiertos para vivir lo que nos sucede en ese momento...

Gracias por ser parte de este camino amiga!

amparito dijo...

Muy espiritual te veo
Yo también ando en busqueda, entre desvelos y energía acumulada que no se muy bien hacía donde encaminar
Asi que, de momento, como dice Paulo Coelho toca relajarse y prestar atención
Suerte en tu búsqueda y gracias,