
Había una vez un niño que sentia que a veces su padre no lo comprendia, cuándo queria jugar el padre estaba serio u ocupado, cuándo él queria meditar sobre algo, su padre estaba bromeandolo y haciendole cosquillas, cuándo tenia dudas no tenia tiempo para contestarlaselas y cuándo quería descansar, pues el padre queria platicar y saber como estaba...
En fín que pocas veces pasaban por la misma frecuencia en el mismo momento.
Una de esas veces que se enojo con su padre soño que no lo tenia, al principio se imagino feliz, libre, sin regaños y sin restricciones, con toda la seguridad de ya ser un "hombre" sin rendirle cuentas a otro, se vio dando órdenes y organizando su casa, luego penso en que su mamá y sus hermanas requerian de muchas cosas que solo el padre puede darlas; se asustó. Sintio más responsabilidad de la que tenía ahora y le dio miedo ser el proveedor de las necesidades del hogar. Tambien valoro el apoyo incondicional que le da en los momentos de frustración cuándo no le salían bien las cosas y penso en los grandes y fuertes brazos de su padre cuándo lo abrazan para darle anímo. Recordo la sonrisa de sus hermanas cuándo ven llegar a papá y las abraza y persigue haciendolas reir.
Se estremeció al pensar en su madre sola, sin ese hombre que la cuida, la abraza y la apoya en las decisiones importantes.
Fué entonces que se visualizo tan chiquito al lado de su padre, que dio gracias a Dios de tenerlo a su lado.
Se le acerco y le dijo.
- Papá, ya sé cuál fué el peor momento de tu vida.- -¿Cuál hijo?
- Cuándo se murió tu papá verdad? - Y lo abrazó muy fuerte y le dio un beso.
Ahora no solo exigirá buenos momentos y apoyo, él tambien estaría ahi para compensarlo por todas las grandes enseñanzas que aún estan por venir.
Tan solo tiene siete años...






