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Me gustan las letras ajenas...

NM

domingo, 31 de julio de 2011

Mi primer relato publicado.




El.-
Pasa, la miro sorprendido, las palabras se le enredan, sonríe, solo eso necesito para reconocerla.  Carga una botella de vino, me la extiende temblorosa. Rozo su mano y tiembla aun más. Me da escalofríos, mezcla de curiosidad, asombro y admiración por su temple y su belleza. Voltea a todas las direcciones, me pone nervioso. Voy por dos copas, leo la etiqueta como no sabiendo que hacer.-
Volteo y la tengo atrás de mi, oigo el corazón caminando por su cuerpo. Toma la botella, sirve un líquido que parece vivo ante el movimiento involuntario de sus manos. Me aproximo, la abrazo se quiebra entre mis dedos. Su cuello expectante,  sus hombros, su suave boca deliciosa. Cierra los ojos para guardarme en su memoria, delineo sus formas, dibujo con mis dedos sus pezones erguidos. Siento el aire agitado respirar por sus poros. Algunas noches dibuje su silueta en los pliegues de una sábana dispuesta.
Avanzamos sin hablar. Tal vez no hay nada que decir. Los dos sabemos que la nuestra es una sed vieja que debe saciarse en este instante.
Sobre la cama la miro, la acaricio y no comprendo la tristeza de sus ojos. Al abrazarla siento un gemido ahogado. Me toma de la mano y me conduce por su cuerpo, acompaña con su respiración agitada sus movimientos, me dejo guiar. Cede a mis caricias de nuevo, que ya no pueden parar, es como si dos cuerpos se entregaran sin nadie que los pudiera detener, son almas reconociéndose. Asi como hace 500 años, donde ella era otra mujer, pero yo era el mismo, deambulando por siglos en busca de ese encuentro, ínfimo, único, inolvidable e inverosímil. Real? 
Por la extensión de su abrazo comprendo que la distancia y el tiempo son efímeros. Ella quisiera escuchar algún delirio, una promesa; no la habrá, lo sabe, sólo dice .-algún día tenia que venir. Sólo atino a sonreír, absurdo y confundido.
Solo dos copas servidas de aquella botella, que la acompaño bajo el brazo como un chaperón silencioso, le dio la valentía para tocar mi puerta. Un olor en mi piel, en mis poros sudor como una muestra de que su cuerpo había sido mío, el sabor de boca, dos mordidas en los labios y en mi hombro, me demuestran que lo que paso aquella tarde no fue un sueño extraño, delicioso y confuso.

Ella.-
Me tiembla el alma. Me abre y me mira sorprendido, quiero decirle que por fin me atreví a venir, que no dejaría pasar otra vida sin conocerlo, pero titubeo y el me sonríe. Me ha reconocido. Eso me tranquiliza, le extiendo la botella, así sin mas. No es un amor el que vengo a buscar, es un deseo que viene a saciarse solo eso.
Descorcha la botella, me acerco por detrás para oler su piel, ver su perfil y ansío morder sus labios. Me besa e inmediatamente siento la humedad que se corre dentro de mi. Cierro los ojos, siento sus manos sobre mi piel, alguna vez imagine sentirla bajo sus dedos ágiles. Me alejo tratando de aparentar serenidad.
Dando tropezones de impaciencia, nuestra piel no puede esperar ni un minuto, no hay nada de que hablar solo somos dos cuerpos, dos almas. Nuestras lenguas se entrelazan y se reconocen eso es todo. La danza ha comenzado y el ritmo es decadente y glorioso. Arquear la espalda hasta tocar el cielo. Sonrío satisfecha y lo miro con los ojos cerrados, al mismo tiempo siento tristeza de aceptar que el deseo cuando se ha visto satisfecho por fin, puede exigir aun  mas. Comprender que siempre la expectativa de que sucedan las cosas es mayor al hecho consumado. Maldita insatisfacción humana.
Me pongo de pie y lo guío por mi cuerpo, para que memorice mis contornos así en las próximas vidas que nos perdamos siempre sabrá que existo por ahí . Infinita, así me siento entre sus brazos. Nos poseemos de antaño.
Nos abrazamos para sellar la entrega  Quisiera oír tantas cosas. El sólo atina a sonreír, absurdo y confundido.

Me visto, me marcho. Antes bebo un sorbo de vino de una de las copas, dejo impresa la huella de mis labios, ahí perpetua para él… para la eternidad.

lunes, 11 de julio de 2011

Alejandra Pizarnik. Me presta sus letras para exorcizar mis demonios.



He dado el salto de mí al alba.

He dejado mi cuerpo junto a la luz

y he cantado la tristeza de lo que nace.

2
Estas son las versiones que nos propone:
un agujero, una pared que tiembla...

3
sólo la sed
el silencio
ningún encuentro
cuídate de mí amor mío
cuídate de la silenciosa en el desierto
de la viajera con el vaso vacío
y de la sombra de su sombra

4
                                               Ahora bien:
Quién dejará de hundir su mano en busca
del tributo para la pequeña olvidada. El frío
pagará. Pagará el viento. La lluvia pagará.
Pagará el trueno.


5

por un minuto de vida breve
única de ojos abiertos
por un minuto de ver
en el cerebro flores pequeñas
danzando como palabras en la boca de un mudo


6

ella se desnuda en el paraíso
de su memoria
ella desconoce el feroz destino
de sus visiones
ella tiene miedo de no saber nombrar
lo que no existe


7

Salta con la camisa en llamas
de estrella a estrella,
de sombra en sombra.
Muere de muerte lejana
la que ama al viento.


8

Memoria iluminada, galería donde vaga
la sombra de lo que espero. No es verdad
que vendrá. No es verdad que no vendrá.


9

                                              A Aurora y Julio Cortázar

Estos huesos brillando en la noche,
estas palabras como piedras preciosas
en la garganta viva de un pájaro petrificado,
este verde muy amado,
este lila caliente,
este corazón sólo misterioso.

10
un viento débil
lleno de rostros doblados
que recorto en forma de objetos que amar

11
ahora
           en esta hora inocente
yo y la que fui nos sentamos
en el umbral de mi mirada

12
no más las dulces metamorfosis de una niñ3; de seda
sonámbula ahora en la cornisa de niebla

su despertar de mano respirando
de flor que se abre al viento

13
explicar con palabras de este mundo
que partió de mí un barco llevándome

14
El poema que no digo,
el que no merezco.
Miedo de ser dos
camino del espejo:
alguien en mí dormido
me come y me bebe.

15
Extraño desacostumbrarme
de la hora en que nací.
Extraño no ejercer más
oficio de recién llegada.

16
has construido tu casa
has emplumado tus pájaros
has golpeado al viento
con tus propios huesos
has terminado sola
lo que nadie comenzó

17
Días en que una palabra lejana se apodera de mí. Voy por esos días
sonámbula y transparente. La hermosa autómata se canta, se encanta,
se cuenta casos y cosas: nido de hilos rígidos donde me danzo y me
lloro en mis numerosos funerales. (Ella es su espejo incendiado, su
espera en hogueras frías, su elemento místico, su fornicación de nom-
bres creciendo solos en la noche pálida.)

20
                                                               a Laure Bataillon

dice que no sabe del miedo de la muerte del amor
dice que tiene miedo de la muerte del amor
dice que el amor es muerte es miedo
dice que la muerte es miedo es amor
dice que no sabe

21
he nacido tanto
y doblemente sufrido
en la memoria de aquí y de allá

22
en la noche
un espejo para la pequeña muerta
un espejo de cenizas

23
una mirada desde la alcantarilla
puede ser una visión del mundo
la rebelión consiste en mirar una rosa
hasta pulverizarse los ojos

32
Zona de plagas donde la dormida come lentamente
su corazón de medianoche.


33

alguna vez
                   alguna vez tal vez
me iré sin quedarme
                   me iré como quien se va


34
la pequeña viajera
moría explicando su muerte

sabios animales nostálgicos
visitaban su cuerpo caliente



35

a Ester Singer

Vida, mi vida, déjate caer, déjate doler, mi vida, déjate enlazar de fuego, 
de silencio ingenuo, de piedras verdes en la casa de la noche, 
déjate caer y doler, mi vida.


37
más allá de cualquier zona prohibida
hay un espejo para nuestra triste transparencia


38
Este canto arrepentido, vigía detrás de mis poemas'
este canto me desmiente, me amordaza.